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Archive for the ‘Uncategorized’ Category

En mi trabajo con personas drogodependientes y con familias, he comprobado una y otra vez que se repiten ciertos patrones inadecuados en la dinámica en las familias respecto al trato que se da a los hijos y que generan muchos problemas en su desarrollo. Voy a hablar de algunos ejemplos que se repiten y de las consecuencias que se suelen producir.

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  • Rechazo del propio hijo por parecerse al progenitor ausente

Se suele dar por parte de las madres con sus hijos varones. El hijo les recuerda, por su aspecto físico, al padre y esto les genera emociones negativas ya que éste está asociado también a emociones negativas, sea por no haber superado la ruptura de la relación, sea por experiencias como pueden ser los malos tratos. Estas mujeres no son capaces de generar un vínculo afectivo con sus hijos, que les producen sensaciones de rechazo. Las madres suelen mostrar este rechazo mostrándose muy frías ante sus hijos o nombrando claramente la falta de amor y cariño hacia ellos, además de repetir que la causa de que sean tratados así es por ser “como tu padre”.

  • Preferencia por la pareja antes que por el hijo

En caso de conflicto entre el hijo y los progenitores, uno o ambos progenitores se sitúa siempre, de manera inflexible, del lado de la pareja sin entender o dedicarle tiempo al hijo para entender su posición o confirmar en parte o totalmente su punto de vista. El progenitor tiene absoluta prioridad y las necesidades del hijo no se tienen en cuenta. El niño genera la sensación de ser menos importante para su padre o su madre que la pareja, ya que éste o ésta nunca defiende su posición, independientemente del contenido de la discusión o diferencias. En casos extremos como pueden ser de violencia de un progenitor hacia el hijo, la pareja defiende al otro progenitor sin atender al hijo que ha sufrido la violencia.

  • Trato de un hijo como chivo expiatorio

En estos casos, se culpabiliza a los hijos del fracaso en la propia vida de los progenitores o de la ruptura de la relación de pareja. Los hijos crecen con el reproche constante de ser culpables de la infelicidad de los padres.

  • Rechazo y trato diferente al hijo de la pareja

Cuando un padre o una madre vuelve a rehacer su vida con otra pareja, no es poco frecuente que se  dé el patrón de no aceptar a los hijos de la pareja. Esto se da tanto en casos en los que sólo uno de los progenitores trae hijos de relaciones previas a la nueva familia como en los que son ambos.

En estos casos, los adultos muestran una clara preferencia por los hijos carnales y muestran rechazo a los hijos de la pareja. Se dan tratos desiguales y la educación está claramente dividida. Se pueden llegar a maltratar física o emocionalmente a los hijos de la pareja mientras que se trata con cariño a los propios. La rivalidad entre los hermanos se da por el trato vivido como injusto y los niños pueden generar sentimientos de impotencia ante la imposibilidad de cambiar esta situación.

  • Trato de los hijos como si fueran adultos

Algunos padres no son conscientes de las necesidades especiales de los niños. Se muestran impacientes y tienen expectativas poco realistas en relación con el momento de desarrollo en el que se encuentra el niño. Esto genera frustración en los niños, que crecen con la sensación de estar decepcionando a sus padres. Estos niños suelen mostrar conductas adultas muy pronto, ya sea la forma de hablar o las habilidades que demuestran. Un ejemplo de esto es el de un niño de 10 años que pide una cita por teléfono para la revisión en el taller del coche de sus padres. Aunque es conveniente que los niños vayan aprendiendo ciertas habilidades y que su lenguaje y forma de hablar se vaya adaptando al de los adultos, en estos casos se produce de manera adelantada respecto al resto de niños y se pierde el desarrollo de otras habilidades.

En relación a las consecuencias que pueden tener estos estilos de educación, hay que decir que, aunque a cada caso expuesto se le podría dedicar un capitulo aparte, se pueden sacar conclusiones generales.

Es importante mencionar que los niños suelen intentar explicarse la situación con las habilidades que tienen. Ya que no encuentran otras razones, frecuentemente tienden a sacar en conclusión que la razón del rechazo de sus padres o de sus reproches se encuentra en ellos mismos, que ellos (los niños) son malos y culpables. Las emociones más frecuentes son las de la frustración, tristeza e ira. Ante esta situación, intentan conseguir el amor de sus padres compensándolo con mayores esfuerzos por agradarles o aprenden a evitar el contacto con ellos para evitar emociones negativas. Sin embargo, ya que la razón del trato que reciben tiene otras causas y no depende de ellos, no logran cambiar la dinámica. Así, estos niños pueden desarrollar una indefensión ante la situación dado que no está en sus manos cambiar el trato recibido si no que son los padres los que tienen determinadas expectativas a la hora de educarles o determinadas dificultades en manejar emociones negativas, y éstas son las razones por las que se comportan así con sus hijos.

Más adelante, estos niños suelen tener dificultades a la hora de establecer vínculos afectivos debido a las experiencias previas con sus personas de referencia más importantes y las creencias que han formado a partir de ellas. Esto les puede generar problemas a nivel interpersonal. Pueden no confiar en los demás y a la hora de mantener una relación de pareja, puede que no sean capaces de permitir cercanía emocional o, por el contrario, que se hagan muy dependientes de sus parejas.

Hay que decir que este no siempre es el caso. Hay niños que adquieren otras capacidades gracias al contacto con otras personas de referencia como pueden ser otros familiares, profesores, etc y que logran compensar las dificultades generadas por la dinámica familiar que viven en sus casas. Gracias a estas experiencias positivas, se disminuye el riesgo de dificultades a la hora de establecer vínculos con otras personas y pueden desarrollar, a pesar de todo, un autoconcepto adecuado.

Los casos mencionados se dan tanto en familias desestructuradas, con un progenitor ausente o en las llamadas familias patchwork, como en familias “clásicas” en las que los padres e hijos viven juntos como unidad familiar. Lo característico es que uno o ambos progenitores tienen dificultades para superar determinadas experiencias previas como pueden ser malos tratos, pero también episodios negativos que se han dado anteriormente en sus vidas y que conllevan una falta de habilidades. Es frecuente que cuando se intentan producir cambios en la dinámica de familia, alguno de los progenitores explique sus dificultades por el hecho de no haber aprendido otra cosa en sus propias familias de origen. Una falta de vínculos emocionales con los propios padres o la falta de modelos adecuados de educación son las razones más frecuentes.

En relación con este tema, os invito a leer las entradas en este blog respecto a Hijos de padres separados,  Guía de necesidades de los niños y Educación consistente.

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Tras varios años trabajando con personas adictas a sustancias, he podido comprobar una y otra vez la importancia de los primeros años de vida y las primeras experiencias de un ser humano en su desarrollo posterior. He tratado a personas que contaban que de niño se encontraban en una situación de abandono, que eran acusados de ser la razón de la infelicidad de sus madres, que eran excluídos por sus padres adoptivos mientras que los hijos biológicos disfrutaban de un trato totalmente distinto, que se tenían que encargar desde niños de sus hermanos pequeños o incluso de sus padres ya que éstos no eran capaces de cuidar de sí mismos, que lo único que asociaban con sus padres era violencia o abusos sexuales… y un largo etcétera. (Se puede leer más sobre el tema en el siguiente link: No te quiero, hijo.) Todos estas personas habían recurrido a las drogas para soportar esas experiencias y poder experimentar emociones positivas. A la hora de decidir dejar las drogas, se enfrentaban a problemas a la hora de establecer vínculos con otras personas, de regular sus emociones y sus impulsos. Esto me ha motivado a dedicar una entrada a las necesidades de los niños para un desarrollo sano a nivel biológico y psicológico.

niñosEl modelo que presentaré es el modelo de jerarquía de necesidades de Maslow. Este modelo implica una pirámide de necesidades generales para las personas, estableciendo que las necesidades inferiores tienen que ser satisfechas para sobrevivir y poder alcanzar las necesidades superiores. A pesar de ser un modelo criticado por aspirar a ser universal extrapolando los datos de la sociedad norteamericana, me parece un modelo adecuado para un primer acercamiento a lo que necesitamos los seres humanos para desarrollarnos de una manera sana.

El modelo establece que las necesidades más básicas son las fisiológicas, seguidas por las necesidades de seguridad, la necesidad de pertenencia y amor, la necesidad de estimación y la necesidad de autorrealización. La especie humana se caracteriza por ser muy dependiente durante los primeros años a diferencia de otras especies animales. Por ello, los bebés y niños necesitan de otras personas para poder satisfacer esas necesidades.

Necesidades fisiológicas

Empezando por las necesidades más básicas, las fisiológicas implican la necesidad de sueño, agua, alimento, aseo y salud. Los niños requieren de adultos que les permitan obtener alimentos, que se encarguen de su aseo y de su salud y que les permitan mantener un ritmo regular de sueño – vigilia y un contacto corporal.

Necesidades de seguridad

Los niños requieren de adultos que les protejan de peligros y, por tanto, de dolor y, más adelante, les hagan ser conscientes por sí mismos de peligros y les enseñen cómo protegerse ellos mismos. Se trata de que los niños puedan asegurar su integridad física.

Necesidades de afiliación o pertenencia y amor

Las personas necesitan ser parte de una comunidad social y tener vínculos afectivos y cercanía emocional. Los niños necesitan adultos que sean fiables y constantes en el sentido de estar presentes, ser accesibles y que los niños puedan contar con ellos, que sean capaces de empatizar con ellos y les muestren afecto. Más adelante los adultos deben apoyarles en el inicio y mantenimiento de lazos afectivos con otras personas y dotarles de habiliades sociales y emocionales.

Necesidades de aprecio/ estimación

Las personas necesitan estar integrados en comunidades sociales y recibir reconocimiento. Los niños requieren de adultos que les muestren y reflejen su individualidad y autonomía. Les deben permitir experiencias de autoeficacia con las que poder desarrollar una sana autoestima.

Necesidades de autorrealización

Los niños necesitan personas adultas que les permitan el acceso a experiencias variadas, que les apoyen en su autonomía, que promuevan la capacidad de resolución de problemas y que les acompañen en la consecución de metas personales.

Si se tienen en cuenta estas necesidades y son satisfechas, el niño crecerá de forma sana y desarrollará una autoestima adecuada, será capaz de regular sus emociones y de establecer lazos afectivos. La no satisfacción de estas necesidades puede acarrear problemas psicológicos cuando los niños se convierten en adultos.

Un ejemplo: empezando con las necesidades de seguridad, un niño puede desarrollar miedos y ansiedad si está expuesto a situaciones en las que su integridad física no está asegurada. Esto puede pasar en situaciones de catástrofes pero también en situaciones en las que, por ejemplo, por un accidente un niño pierde un brazo o pierna. Lo mismo ocurre en situaciones en las que un niño está expuesto a violencia y más aún si ésta proviene de los padres. Esta experiencia puede favorecer esos miedos si no son compensados por nuevas experiencias y explicaciones de los adultos.

Si un niño ha estado expuesto a valoraciones negativas sobre su persona, siendo invalidado en sus iniciativas y forma de ser, sus necesidades de aprecio o estimación no habrán sido satisfechas y desarrollará una autoestima negativa. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con padres con un estilo muy restrictivo o en la educación en la que un hermano es constantemente comparado con otro, valorando las diferencias de manera negativa.

Se puede decir, de manera general, que la no satisfacción de las necesidades previamente expuestas acarrea una regulación deficitaria de las emociones. Los niños aprenden de los adultos a hablar sobre “eso” que sienten (la emoción), a explicarse el qué ha desencadenado esa sensación y a etiquetarla. Para que esto sea posible, es necesario que los adultos estén disponibles para el niño, que sean capaces de empatizar con él y fiables. Si los modelos influyentes para el niño no hablan de emociones, se comportan de manera agresiva ante emociones negativas o consumen sustancias (por ejemplo alcohol) cuando se presentan problemas, el niño imita y aprende esas estrategias de los adultos. En situaciones de desamparo, el niño no podrá aprender a detectar sus emociones y manejarlas ya que no dispone de modelo alguno que le guíe. Otro ejemplo es la situación en la que no ha habido adultos que han consolado al niño cuando está triste. Éste puede desarrollar la creencia de que tiene que ser capaz de regular sus emociones solo y que no dispone de apoyos. El niño aprende que cuando está triste, estará a la deriva de su tristeza. Si hay un adulto en su entorno que lo consuela, el niño aprenderá que, a pesar de estar triste, puede disponer de un apoyo que le dé seguridad. No se trata de eliminar la tristeza, que tiene su función y razón de ser, si no de aprender que, aunque esté triste, puede sentirse seguro y esperanzado. La regulación emocional influye también, pues, en la sensación general de seguridad que desarrolla un niño. La sensación de seguridad sólo se puede desarrollar si los adultos se encuentran presentes de manera constante y establecen un vínculo afectivo con el niño. Si un niño no se ha adquirido la sensación de seguridad ya que el adulto era inconstante en cuanto al acceso a él (por estar mayoritariamente ausente o por la incapacidad de empatizar con el niño y sus emociones, por ejemplo), tendrá dificultades a la hora de establecer relaciones interpersonales duraderas en el futuro ya que anticipará que el otro no estará disponible cuando le necesite o que le decepcionará.

La no satisfacción de necesidades influye notablemente, pues, en la forma de relacionarse que tiene una persona con su entorno y en el manejo de sus emociones. En caso de haberse dado esa no satisfacción, los problemas derivados pueden ser tratados analizando qué creencias guían a la persona en cuestión y qué habilidades no han sido desarrolladas. Puede ser un proceso largo y costoso pero no imposible. La no satisfacción es un proceso largo en el tiempo. Esto no quiere decir que si de vez en cuando el adulto no dispone de tiempo para el niño porque tiene prisa o porque está pasando por una etapa personal de estrés, esto vaya a influir necesariamente de manera negativa e irrebocable el desarrollo del niño. Éste tiene que aprender a ser paciente o a soportar emociones como la frustración. Sin embargo, es importante que las experiencias que tenga el niño puedan permitirle generar creencias y explicaciones sobre cómo funcionan el mundo y las relaciones personales en el sentido de las necesidades anteriormente expuestas, es decir, que en este mundo él puede sobrevivir (necesidades fisiológicas), sentirse seguro (necesidad de seguridad), socialmente integrado (necesidad de afiliación), aceptado (necesidad de estimación) y capaz (necesidad de autorrealización).

 De nuevo, os dejo el link a una entrada titulada “No te quiero, hijo” sobre situaciones anómalas que se pueden dar en familias y el efecto en el desarrollo de los niños.

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En esta nueva entrada me gustaría hacer pública mi nueva página web. Tras casi 4 años en Alemania he dado el paso de hacerme autónoma, aunque manteniendo a tiempo parcial mi trabajo en la clínica para el tratamiento de drogadicciones en la que llevo los mismos 4 años que en Alemania.

Me siento llena de esperanza y muy motivada para esta nueva etapa que empieza. ¡Comienza la aventura!

Aquí el link: www.mgonzalezbiber.de

Los contenidos están tanto en español como en alemán y mi objetivo es ofrecer terapia en ambos idiomas. Cada vez son más las personas que se han decidido, por unas causas u otras, dejar atrás su país de origen y establecerse en Alemania. El idioma es una gran barrera y no son muchos los psicólogos que pueden ofrecer terapia en español. Yo espero poder cubrir ese hueco para las personas que lo puedan necesitar.

Un saludo ¡y haced correr la voz!

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Ir al gimnasio, hacer dieta, aprender inglés, dejar de fumar, saldar deudas… No hace falta explicar que estos son los propósitos de año nuevo más típicos… y también los menos cumplidos. (La ventaja es que nos los podemos plantear año tras año y que no tenemos que pensar en nuevos objetivos. )

Este año, podrías plantearte un nuevo objetivo de año nuevo (y para la vida): ser feliz. Pero ¿eso cómo se consigue? ¿Aprendiendo un nuevo idioma y yendo por lo menos una vez a la semana al gimnasio? No voy a entrar en detalles si no explicar los requisitos generales que influyen en nuestro estado de ánimo. La definición de felicidad es distinta para cada persona pero hay varios principios que nos afectan a todos, independientemente de dónde hayamos nacido, los valores que nos haya inculcado nuestra familia y nuestro entorno, nuestro estatus social, nuestras posesiones, el trabajo que desempeñemos etc. Dependiendo de ellos tendremos un mejor o peor estado de ánimo y nos encontraremos satisfechos con nuestra vida.  Aquí están:

control11. Sensación de control: cuando no percibimos una sensación de control sobre nuestra vida se producen frustación, indefensión y depresión. Necesitamos percibir que influimos sobre lo que ocurre a nuestro alrededor ya que esto nos hace sentir seguros. Por eso, es importante tomar decisiones y pasar a la acción; atreverse con cosas nuevas y no sólo hacer lo que se espera de uno. Uno de los mejores ejemplos son mujeres amas de casa que deciden abrir un negocio porque es la ilusión que siempre han tenido. ¿Qué se lo impide? Nuestras acciones influyen en nuestro entorno: mandar un simple mensaje a un amigo con el que hace tiempo que hemos perdido el contacto puede ser el primer paso de una amistad recuperada. Decirle a tu pareja que te gustaría que dejara de utilizar el móvil mientras le estás hablando puede (si todo sale bien) favorecer que en el futuro las conversaciones transcurran de manera más satisfactoria. Con pequeñas acciones podemos lograr grandes cambios y, sobre todo, comprobamos que si decidimos intervenir, ocurrirán cambios. Las cosas no nos pasan (lo que implica pasividad), si no que nosotros actuamos y por ello observaremos reacciones, lo que nos resultará satisfactorio.

2. Contactos sociales/ relaciones sociales: Las personas están preparadas para y, de hechopersonas necesitan, vivir en comunidad, aunque la convivencia no siempre sea tarea fácil. Necesitamos tener la sensación de que formamos parte de un grupo, de una comunidad. El aislamiento social produce, en los casos más extremos, trastornos mentales como trastornos psicóticos, es decir, la pérdida del contacto con la realidad. Este fenómeno se ha podido comprobar en estudios sobre personas que han emigrado a otros países y que no hablan el idioma del país de acogida. A través de los demás nos sentimos queridos, apreciados. Sentimos que los demás nos necesitan, que somos importantes. Si quieres ser feliz, analiza situ vida social te resulta agradable y suficiente, y si la respuesta no es positiva, actúa para cambiarlo: trabaja para mejorar las relaciones existentes o busca posibilidades para encontrar nuevos contactos que resulten satisfactorios.

abrazo3. Una sana autoestima: aunque parezca un clásico, es importante recalcar la importancia de sentirse bien con uno mismo. Para ello, se deben conocer las virtudes y defectos personales y, sobre todo, estar activo: esto es, a través de las acciones y los resultados podemos sentirnos capacitados. Estar paralizados por miedo al fracaso evita el temido fracaso pero provoca a su vez inseguridad. Es preferible intentar algo por el hecho de tener la sensación de iniciativa, de tener capacidad de influir en el mundo exterior.

4. Plantéate metas y actualiza tus capacidades y habilidades. Bastan pequeños éxitos como probar una receta nueva o probar un hobby nuevo, por ejemplo, algo artístico. O metas más grandes como montar tu propia empresa o decidir hacer un curso en el extranjero. Plantéate la pregunta “¿Cuánto hace que no pruebo algo nuevo?” y piensa sobre cosas que siempre has querido hacer… y ¡hazlas! Te vas a sentir a gusto contigo mismo porque te vas a mimar, te vas a escuchar y vas a tener ganas de más cosas nuevas. Vas a ver que eres capaz de muchas cosas, sólo tienes que realizarlas. ¡Igual eres un buen fotógrafo o un excelente saltador de trampolín y aún no lo sabes!

mascara5. Evitación de lo negativo y búsqueda de lo positivo: el hombre, desde sus inicios, se ha venido guiando por esta premisa. Lo que nos hace bien lo tendemos a buscar y a repetir, lo que nos hace daño lo evitamos e intentamos aprender para que no vuelva a ocurrir. Esta premisa está muy relacionada con el punto anterior relativo a la sensación de control: si no disponemos de una capacidad de control y nos vemos expuestos obligatoriamente a lo negativo o no podemos actuar de tal manera que obtengamos nuestros objetivos, nos paralizamos y frustramos. Lo problemático de nuestra mente es que no siempre es tan maravillosa y que muchos obstáculos nos los ponemos nosotros mismos en forma de pensamientos como  “no puedo”, “me da miedo”, “¿y si no sale bien?”. Para ser feliz produce cambios. Analiza qué te gusta y qué no y si quien te está bloqueando en la realización de tus sueños eres tú mismo. Imagina cómo te gustaría ser, qué te gustaría hacer y cuáles son los obstáculos para alcanzarlos. Diseña un plan de acción. Y si los contras excedieran los pros, plantea que seguir como estás es una decisión que has tomado tú. Cualquiera podría irse al Caribe a montar un chiringuito y tener una buena vida en la playa. No haría falta más que meter ropa de verano en la maleta y coger el primer avión a alguna isla lejana. Si planteas que el plan puede tener más de una laguna y que hay riesgos que no quieres correr, no suspires por un plan que objetivamente no te ha compensado en tu análisis. Es un plan que has descartado por determinadas razones, con lo cual, mantener la situación actual tiene ventajas. Si hay posibilidades reales de cambio y en tu decisión influyen grandes ventajas, hazlo. Y si decides no cambiar, acepta que es tu decisión.

Por tanto: prueba cosas nuevas, analiza qué te gustaría mantener y cambiar en tu vida y tu situación personal incluyendo la social y experimenta para comprobar que sigues teniendo capacidad de control. Estos podrían ser buenos propósitos para 2014… ¿o no?

Y para poder recordarlo muy fácilmente, aquí tenéis una cita bastante conocida:

¿Echas de menos? Llama… ¿Quieres quedar con alguien? Invita… ¿Quieres que te comprendan? Explícate… ¿Tienes dudas? Pregunta… ¿No te gusta? Habla… ¿Te gusta? Habla más… ¿Tienes ganas? Hazlo… ¿Quieres algo? Pedirlo es la mejor manera de empezar a merecerlo…

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Aprovechando mi asistencia al seminario sobre el “Embarazo sano y desarrollo infantil: panorama, exigencias y consecuencias para la ayuda a la drogadicción”  (“Gesunde Schwangerschaft und kindliche Entwicklung – Situation, Anforderungen und Konsequenzen für die Suchthilfe)  realizado en la Katholische Hochschule en Colonia el 18 de octubre de 2013, dedicaré este espacio al Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), que fue el tema central de dicho seminario.

En Europa, se estima que un 30% de las mujeres consumen alcohol durante su embarazo y que entre un 1,2 y un 3,5% consume con el denominado estilo Binge Drinking (consumo hasta un alto estado de embriaguez). Entre 0,2 y 8,2 niños por cada mil sufren el Síndrome Alcohólico Fetal.

Veamos qué se entiende por el Sïndrome Alcohólico Fetal empezando por sus criterios diagnósticos. El Síndrome Alcohólico Fetal (SAF) es diagnosticado a partir de tres criterios, que se exponen a continuación sin profundizar excesivamente en los detalles:

Image1. Trastornos del crecimiento: Los criterios para diagnosticar un trastorno del crecimiento se refieren a anormalidades del peso, la altura o el índice de masa corporal. Al menos uno de ellos se debe confirmar. El criterio referido al índice de masa corporal es el menos exacto de los criterios ya que supone que un índice menor al percentil 40 indica un trastorno de crecimiento. Sin embargo, en muchos niños se da ese percentil sin tener un SAF.

2. Trastornos faciales: Los niños con SAF se caracterizan por tener un labio superior muy fino, un filtro (la ranura entre la nariz y el labio superior) inexistente y unos ojos más pequeños de lo normal. Existen tablas con mediciones para analizar si se trata de rasgos faciales normales o anormales.

3. Trastornos del Sistema Nervioso Central (SNC): Las características de las anomalías del SNC se dividen en funcionales y estructurales. Entre algunas de las características funcionales más frecuentes en niños que sufren un SAF se encuentran la epilepsia, trastornos del aprendizaje y déficits en las funciones ejecutivas e inteligencia. Entre las estructurales se encuentran la microcefalia (un cráneo más pequeño de lo establecido como normal).

4. Exposición intrauterina al alcohol: Este cuarto criterio no es imprescindible. Es decir, presentándose un criterio de cada unas de las otras tres anormalidades no es necesario confirmar el consumo de alcohol durante el embarazo ya que se da por supuesto. La desventaja es que esta norma da lugar a falsos positivos.

ImageAlgunos médicos son de la opinión de que un consumo moderado de alcohol no afectará al feto. Sin embargo, no existen evidencias claras sobre qué cantidad es inocua y qué límite se tiene que sobrepasar para que se produzcan trastornos. Por ello, lo más recomendable es no beber nada de alcohol para evitar riesgos. Cuando la mujer bebe alcohol, lo está compartiendo con el feto, que necesitará más tiempo que la madre en descomponer los restos tóxicos y que se encontrará en un estado de embriaguez hasta entonces.

*Dificultades a la hora de diagnosticar SAF

A pesar de haberse pautado determinados criterios diagnósticos para el SAF, muchas veces este trastorno no es etiquetado. Las razones por las que se da este fenómeno son varias. Los ginecólogos muchas veces no preguntan a la futura madre si consume alcohol. Durante el proceso del embarazo los ginecólogos deben explicar y observar muchos factores y puede que por falta de tiempo (por la organización de las clínicas y hospitales) o por creencias personales no mencionen el tema del consumo de alcohol. El consumo de alcohol durante el embarazo puede chocar con el sistema de creencias del médico, que se encontrará en un conflicto moral. A pesar de las conocidas consecuencias, cada mujer sigue teniendo el derecho a decidir si bebe o no alcohol en su estado de gestación y puede que algunos médicos omitan el hablar del tema para evitar esos conflictos morales.

*Importancia del diagnóstico

Diagnosticar el SAF no permite curarlo. Las anomalías que se han producido en el desarrollo del feto no se pueden modificar: el sistema nervioso se ha generado con deficiencias que se mantendrán por el resto de la vida de la persona. Sin embargo, un diagnóstico de este trastorno tiene ventajas, como por ejemplo favorecer el entendimiento de las familias hacia el comportamiento de los niños (y más adelante adultos) que sufren el SAF. Las deficiencias en las funciones ejecutivas hacen que estas personas no sean capaces de planificar y de aprender secuencias de conductas como pueden ser las tareas más cotidianas: atarse los cordones o lavarse los dientes. Si la familia no comprende lo que le pasa al niño puede generarse un ambiente generalizado de estrés y frustración, tanto para la familia como para el niño: el niño vivirá cómo es tratado con impaciencia mientras que los adultos se preguntarán “¿cómo es posible que aún no se sepa atar los cordones si se lo hemos enseñado un millón de veces?”. Por otro lado, aunque no se puedan modificar las anomalías hasta el punto de curarlas, se puede intervenir de manera paliativa sobre los síntomas. Esta intervención será más exacta cuanto más exacto sea el diagnóstico, por lo tanto, se favorecerá el desarrollo del niño si se acude a un especialista con conocimientos en este trasorno. Pero para ello es necesario que se haga un examen riguroso y se descarten otras explicaciones.

A pesar de todo, el pronóstico de vida de estas personas no es muy alentador. Se calcula que sólo un 30% de ellas tendrá una vida independiente, que un 67% será víctima de una agresión sexual y que un 60% comete algún delito. Se parte de la hipótesis de que las personas que sufren SAF no son capaces de generar aprendizajes, lo que implica que sus conductas son difícilmente corregibles a pesar de sufrir consecuencias como problemas con la justicia, en el caso más extremo. El pronóstico es mejor cuanto antes se haya detectado el síndrome y cuanto más estable sea el entorno en el que se encuentre la persona que lo padece.

*Qué mujeres consumen alcohol durante el embarazo

Se han realizado estudios para conocer algo más el perfil de la mujer embarazada que consume alcohol. No se han llegado a conclusiones inequívocas, pero se han detectado algunos factores que favorecen el consumo de alcohol. Entre algunos de esos factores se encuentran: un alto nivel de formación; el haber sufrido maltrato; el consumo de drogas; trastornos mentales o el consumo por parte de la pareja.

Me centraré en la mujer que consume drogas y alcohol por ser un ámbito muy relacionado con mi trabajo. Estas mujeres pueden sufrir amenorrea (falta de la menstruación) a causa del consumo de sustancias y, sin embargo, quedarse embarazadas porque se ha producido la liberación de un óvulo. Por ello, muchas mujeres drogadictas no saben que están embarazadas porque no tienen la regla y dan por hecho que no pueden estarlo. Los síntomas típicos de los primeros meses de embarazo los suelen confundir con el síndrome de abstinencia.

Es muy típico que las mujeres que abusan de las drogas y el alcohol hayan sido víctima de un abuso sexual. El consumo de Imagedrogas ayuda a superar ese evento traumático y el alcohol forma parte de él. Estas mujeres suelen ser bastante labiles por el tipo de experiencias que han vivido y el abuso de alcohol les ha impedido aprender otro tipo de estrategias para manejar su malestar. El consumo de por sí también genera labilidad (por los efectos de las sustancias, y porque su obtención requiere invertir mucho tiempo y según aumentan las cantidades comienzan las conductas criminales, etc), por lo que se trata de mujeres muy inestables. El embarazo, por lo general, constituye una experiencia que genera estrés y hace que las mujeres se encuentren desbordadas, y más si ya de por sí cuentan con una menor estabilidad emocional: el embarazo puede generar, como en cualquier otra mujer que no sea adicta, miedo, depresión o ansiedad. Pero en el caso de una mujer adicta a sustancias (ilegales), se añaden otros factores problemáticos: el padre suele estar ausente o, si está, la relación es conflictiva; y suelen recibir poco apoyo por parte de familiares o amigos ya que a causa del consumo se han alejado de sus familias. Se añade que son conscientes de que su estilo de vida (consumo, criminalidad) no concuerda con el rol de embarazada que se les asignaría típicamente en la sociedad: una mujer femenina, tierna, cariñosa e ilusionada por su futuro hijo. Este conflicto les genera aún más ansiedad y autorreproches. Si se añade el factor antes mencionado (las mujeres pueden que ni siquiera sepan que estén embarazadas porque no cuentan con esa posibilidad), estamos ante mujeres que son conscientes de que están en un periodo de gestación una vez que el proceso está avanzado. Además, estos los niños suelen nacer prematuramente. Por lo tanto, la mujer tiene pocos meses para concienciarse de su estado y de los cambios que conlleva el nacimiento de un hijo. Este proceso es más largo en mujeres que tienen la menstruación de manera regular y cuyos hijos nacen a los 9 meses, como es lo habitual.

Un embarazo suele ser la razón más importante que indican estas mujeres como motivación para dejar de consumir tanto drogas como alcohol. Algunas de ellas, de hecho, consiguen vivir sin consumo durante el embarazo ya que se sienten realizadas y encuentran la fuerza para dejar las drogas. En estos casos, un embarazo aporta estabilidad. No es lo más frecuente pero esa opción existe.

ImageEl trabajo con mujeres embarazadas y adictas a sustancias es un ámbito lleno de conflictos morales para las personas que ayudan a estas mujeres. Los trabajadores deben combinar la aceptación de la decisión de esas mujeres con la necesidad de intentar hacer ver las consecuencias nocivas del consumo de alcohol (y otras drogas, por supuesto) y ayudarlas a trabajar en los problemas que están manteniendo el consumo. Un trabajo muy duro desde luego y que genera muchos conflictos morales. Por esta razón se dice que este ámbito laboral es uno de los que más conflictos internos produce en los trabajadores.

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El libro “El arte de amargarse la vida“, por Paul Watzlawick, es una herramienta que puede ayudarnos a entender cómo las personas podemos ser más felices y estar satisfechos con nuestra vida explicando, precisamente, lo contrario: cómo conseguir a toda costa ser infeliz.

limon1Todo el libro resulta una paradoja divertida de fácil entendimiento . Destaca los aspectos cognitivos de la mente humana que tienen como consecuencia una generación de malestar y estrés. “El arte de amargarse la vida” puede servir como inspiración tanto para psicólogos como legos en la materia para realizar una restructuración cognitiva de determinados pensamientos. En el libro aparecen recetas para ser infeliz tales como aferrarse al pasado, desechar cualquier comprobación de la realidad, favorecer que los problemas perduren a lo largo del tiempo etc. El autor (psicólogo y filósofo) repasa buena parte de los fenómenos cognitivos como la “profecía autocumplida” o los pensamientos irracionales.  Por ejemplo, un hombre que da palmadas cada 10 segundos asegura que así espanta a los elefantes. Otro hombre le pregunta para qué lo hace si no hay elefantes a la vista, a lo que el primer hombre responde: “Y pues, ¿ve usted?”

Sin duda, se trata de una lectura muy recomendable. Para terminar la entrada de hoy, os dejo otro buen ejemplo de lo que pretende transmitir el autor con su obra:

Un hombre quiere colgar un cuadro. Tiene un clavo, pero le falta el martillo. El vecino tiene uno, de modo que decide pedirle al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda:
– ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó como distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que un pretexto, y el hombre alberga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no he hecho nada. Algo se le habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada cualquier herramienta yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno a negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como este le amargan a uno la vida. Y seguro que se piensa que dependo de él. Y todo porque tiene un martillo. Desde luego, es el colmo.
De modo que el hombre sale precipitadamente hacia la casa del vecino. Toca el timbre. Se abre la puerta, y antes de que el vecino tenga tiempo de decir “buenos días”, el hombre le grita furioso:
-¿Sabe lo que le digo? ¡Que se puede usted quedar con su martillo, sinvergüenza!
(Extraído de “El arte de amargarse la vida“, Paul Watzlawick. Título original: “Anleitung zum Unglücklich sein“)

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